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Fortalece tu fuerza laboral con el liderazgo situacional: Impulsa el upskilling y reskilling

¿Tus colaboradores están preparados para el futuro del trabajo? Más de mil millones de empleos se transformarán por la tecnología en la próxima década.



En el dinámico panorama organizacional actual, el upskilling y reskilling no son solo palabras de moda, son necesidades imperativas. Las organizaciones que no capaciten y actualicen las habilidades de su fuerza laboral se quedarán rezagadas.


Sin embargo, en muchos casos, los colaboradores no reciben el acompañamiento y la orientación adecuados según su etapa de aprendizaje y las habilidades que desean o necesitan desarrollar, lo que los deja desprovistos de la guía necesaria para su crecimiento profesional.


¿Cómo mantener una fuerza laboral competitiva?


Los líderes de desarrollo y aprendizaje deben cultivar una cultura de aprendizaje y desarrollo continuo que priorice e invierta en el desarrollo de sus colaboradores. Esto implica equiparse con las herramientas necesarias para brindar la capacitación adecuada al colaborador indicado en el momento preciso.


¿Cómo lograrlo a través del liderazgo situacional?


El liderazgo situacional es un modelo de liderazgo flexible que se centra en adaptar el estilo de liderazgo a las necesidades y capacidades de cada individuo y a las características de la situación. El líder observa y evalúa el nivel de madurez y experiencia de cada colaborador para determinar el tipo de liderazgo que mejor se adapta a su desarrollo y desempeño.


Desde proporcionar dirección clara y supervisión estrecha hasta fomentar la autonomía y la toma de decisiones independiente, el liderazgo situacional permite que los líderes brinden el apoyo y la guía necesarios para el desarrollo efectivo de habilidades.


Por lo tanto, al implementar el liderazgo situacional, las organizaciones pueden crear una cultura de aprendizaje y desarrollo continuo que potencie las iniciativas de upskilling y reskilling. 


Por ejemplo: imaginemos a un colaborador que está desarrollando la habilidad de resolver problemas. En este caso, su líder podría brindarle orientación y apoyo, pero también le daría la libertad para experimentar y proponer soluciones por sí mismo. Esto no solo fortalecería las habilidades del colaborador, sino que también fomentaría su autonomía y creatividad en el proceso de upskilling.


¿Cómo funciona el liderazgo situacional?


1. Diagnóstico preciso: Evalúa el nivel de preparación o disposición del colaborador para realizar una tarea, función u objetivos específicos mediante preguntas, observación o evaluaciones formales.


2. Clasificación del nivel de preparación: Clasifica a los aprendices en cuatro niveles:

Principiante: Requiere mucha dirección y supervisión.

Intermedio: Necesita apoyo y retroalimentación.

Avanzado: Puede trabajar de forma independiente con poca supervisión.

Experto: Es autosuficiente y puede guiar a otros.


3. Adaptación del estilo de liderazgo: Elige entre cuatro estilos de liderazgo según la etapa de formación y desarrollo de cada colaborador.

Estilo 1: Decir: Dirección clara y supervisión estrecha.

Estilo 2: Vender: Explicación del contexto y participación para fomentar la aceptación.

Estilo 3: Participar: Toma de decisiones conjunta con apoyo del líder.

Estilo 4: Delegar: Confianza en el aprendiz para tomar decisiones y sugerir mejoras.


Por ejemplo: un aprendiz nuevo en una tarea debe ser recibido y capacitado con un estilo de liderazgo tipo 1, que brinde dirección específica y orientación paso a paso para la tarea. 


4. Retroalimentaciones significativas y productivas: Ahora que compartes con tus colaboradores un lenguaje común en torno al rendimiento, conversa con cada uno de ellos sobre:

✅ Las brechas en su rendimiento y cómo superarlas

✅ Sus expectativas claras en torno al rendimiento 

✅ Las necesidades de upskilling y reskiling del colaborador y cómo puede impulsar su propio crecimiento y desarrollo.


Ten en cuenta que la mejora del rendimiento es una calle de dos vías. Como líder, tú solo no debes cargar con la responsabilidad del rendimiento del colaborador. Al contrario, los colaboradores deben desempeñar un papel activo en su propio desarrollo y comprender sus fortalezas y áreas de mejora. 


Beneficios del liderazgo situacional para el upskilling y reskilling


  • Enfoque personalizado: Adapta la capacitación a las necesidades de cada colaborador.

  • Mayor eficiencia: Maximiza el retorno de la inversión en formación.

  • Motivación y compromiso: Fomenta el aprendizaje activo y la participación.

  • Desarrollo continuo: Impulsa el crecimiento profesional de los colaboradores.

  • Mejora del rendimiento: Optimiza la productividad y el logro de objetivos.


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